El vicepresidente de la Cofradía de Pescadores de Tarragona, Josep Miquel Budesca, ha señalado que el estado del mar ha cambiado drásticamente respecto a años anteriores, con una reducción notable de las capturas. Esta realidad, aunque se reconoce la necesidad de preservar los recursos, se ve agravada por medidas que consideran excesivamente restrictivas.
“"Con tantas dificultades, cada vez tenemos menos ganas de salir a pescar."
Una de las principales críticas se centra en el nuevo reglamento del Diario Electrónico de a Bordo, que califican de “inasumible”. Esta normativa exige comunicar las capturas cuatro horas antes de llegar a tierra, una condición que no se adapta a la realidad de las barcas pequeñas de Tarragona.
Además de la presión regulatoria, el sector lamenta la falta de relevo generacional. Cuando los pescadores actuales se jubilan, los negocios cierran y las embarcaciones quedan sin continuidad, ya que los jóvenes no quieren asumir las dificultades del oficio. A pesar de todo, aseguran que seguirán resistiendo.




