Hasta las 20:00 horas, un total de 180.000 vehículos habían regresado a la zona, lo que representa el 31% de los 590.000 previstos hasta la medianoche del lunes de Pascua, día festivo en Catalunya. A pesar de un aumento del 7% en la movilidad respecto al año anterior, la longitud total de las retenciones disminuyó un 69%, pasando de 192 km en 2025 a 58 km este domingo.
Los puntos más afectados en Tarragona fueron la AP-7 entre Sant Jaume dels Domenys y El Vendrell, con nueve kilómetros de cola, y la C-31 a su paso por zonas cercanas a Salou y la Costa Daurada, donde se registraron 10 kilómetros de retención en horas punta. Estas congestiones son habituales después de períodos festivos, especialmente tras una Semana Santa con buen tiempo y alta ocupación turística.
El dispositivo especial de tráfico, coordinado por los Mossos d’Esquadra, contó con 1.669 agentes desplegados en vías principales y secundarias. Se realizaron 1.038 controles de velocidad, alcohol, drogas y distracciones, y se utilizó vigilancia con diez radares móviles y dos helicópteros sobrevolando los tramos de mayor afluencia.
El SCT prevé que hasta 270.000 vehículos regresen a la corona de Barcelona este lunes, manteniendo la presión sobre la red viaria. Sin embargo, la distribución del tráfico en Tarragona ha permitido que las retenciones fueran más localizadas y controlables en comparación con años anteriores.




