Los retrasos afectaron tanto a los convoyes en sentido norte (hacia Barcelona) como en sentido sur (hacia Tortosa), rompiendo la puntualidad prevista la mañana del lunes 2 de febrero. Esta situación provocó que el tren de las 7.26 horas procedente de Reus llegara a Tarragona con un horario muy cercano al que venía de Tortosa, generando una distribución desigual de pasajeros.
“"Me he encontrado lo mismo de siempre. Es un mal endémico, el tren siempre nos hace llegar tarde al trabajo."
El usuario Xavier Pérez, vecino de Reus y trabajador en Tortosa, explicó que la situación es la habitual y que a pesar de las promesas de mejora, no ha notado ningún cambio sustancial. La supresión de un tren anterior le ha obligado a levantarse una hora antes para garantizar el transbordo en Tarragona.
“"El que más nos molesta es que, más allá de ir tarde, es que se acumula la gente del tren de las 7 y el de las 7.30 horas; y como el tren sea corto acabas yendo de pie; y a las 7 de la mañana no hace gracia."
Los viajeros con destino a Barcelona también sufrieron las consecuencias de los retrasos y la acumulación de pasajeros. Joan Mercadé, que viaja a la capital catalana regularmente, lamentó la falta de alternativas viables, ya que la estación de alta velocidad de Camp de Tarragona está lejos de la ciudad. En una situación similar se encuentra Jan Bulat, estudiante de máster en Barcelona, quien asegura que pierde clases debido a las demoras.




