El plan, que cuenta con una inversión inicial de 25.000 euros, se centra inicialmente en zonas como la Rambla Vella, la Rambla Nova, la zona de la Font del Centenari y la Calle Major y Calle Merceria. La consejera de Limpieza, Sonia Orts, detalló que las actuaciones se extenderán progresivamente al resto de la ciudad una vez evaluados los resultados iniciales.
“"El objetivo es evitar que generen problemas de salud y convivencia. Muchos particulares realizan algunas actuaciones, pero las hacen mal. Ahora nos aseguraremos de cerrarlos."
Las medidas implementadas son disuasorias, homologadas y respetuosas con el bienestar animal, incluyendo la instalación de pinchos, láminas de silicona y placas específicas. El biólogo Jordi Baucells indicó que se espera una disminución de la población de entre el 60% y el 70% en poco más de dos años, ya que el problema es estructural.
“"Este plan no sustituye la limpieza, sino que la complementa."
Baucells también destacó la importancia del Puerto de Tarragona como fuente de alimento, señalando que la infraestructura portuaria ha implementado medidas para dificultar el acceso de los animales al pienso. Además, se ha abierto un servicio de atención ciudadana para asesorar a los vecinos con problemas de palomas en sus hogares, con el objetivo de superar las 400 visitas durante este año.




