La entidad, fundada en el año 1919 en la comarca de la Terra Alta, ha decidido dar un paso adelante en su comunicación. El nuevo posicionamiento busca explicar quién es la organización, destacando su trayectoria de decisiones valientes tomadas a lo largo de más de un siglo, como la construcción de su bodega modernista, obra de Cèsar Martinell, o la apuesta por la elaboración de vinos de crianza cuando el mercado aún optaba por el granel.
El cambio visual se articula alrededor de un nuevo logotipo que reinterpreta la arquitectura del edificio histórico, convirtiendo los arcos parabólicos en una letra G. Esta renovación se extenderá progresivamente a las etiquetas de las gamas de productos, como la línea Gandesola, y a la presencia digital de la entidad.
“"Vivimos en un momento en que la inteligencia artificial lo puede hacer todo más rápido. Nosotros creemos que en un mundo donde todo se automatiza, el valor de las cosas hechas por personas reales, con criterio, con tiempo y con orgullo, no baja. Sube."
Además de la renovación de marca, la cooperativa ha introducido el Messerols, un vino brisado de Garnatxa Blanca que recupera métodos de elaboración tradicionales. Este producto, elaborado con maceración con pieles, se alinea con la voluntad de la entidad de reivindicar su origen y el trabajo artesanal frente a la automatización creciente del sector.




