La iniciativa, bautizada como ‘Som Ruralitats’, nace de la colaboración entre la Cooperativa Agrícola Sant Isidre de la Fatarella y la cooperativa de trabajo social Fites, con el apoyo de los departamentos de Agricultura y de Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya. El objetivo es crear un modelo integral de repoblación y desarrollo económico y social para micropueblos afectados por el envejecimiento y la pérdida de mosaico silvopastoral.
El proyecto busca dar oportunidades de vida a familias en condiciones de vulnerabilidad, proporcionando acceso a vivienda y empleo, así como un acompañamiento integral. Se prevé la integración de diez familias en el marco del proyecto piloto, con la llegada de las primeras ya en marcha. La revitalización económica de las cooperativas agrícolas es un pilar fundamental, buscando diversificar su facturación y generar estabilidad.
Se plantea también la creación de un servicio de acompañamiento y reparto a domicilio de productos básicos de las agrobotigas, a cargo de personas tituladas en el ámbito de los cuidados. Este servicio pretende combatir la soledad no deseada de las personas mayores y generar empleo, con el compromiso de que el 80% de los nuevos puestos de trabajo sean absorbidos por el Consell Comarcal de la Terra Alta.
Otros ejes del proyecto incluyen la exploración de la movilidad rural mediante servicios de transporte adaptados a las necesidades de los habitantes, y la dinamización del relevo generacional en el campo. La hipótesis es juntar propietarios de tierras a punto de jubilarse con personas que quieren trabajar el campo pero no tienen propiedad, creando brigadas de diez personas vinculadas a la cooperativa.
El impacto esperado incluye la recuperación de actividades comerciales, la inserción de pastores y pastoras, la mentorización para el relevo generacional y la recuperación de más de 50 hectáreas de cultivos abandonados. Se prevé generar diez unidades de trabajo anuales en el sector agrario, con el objetivo de que el 60% se incorporen definitivamente al sector primario.
Terra Alta, junto con la Ribera d'Ebre, es una de las comarcas más envejecidas de Catalunya, con pensiones contributivas bajas y una renta básica disponible reducida, lo que la convierte en un banco de pruebas idóneo para este modelo.
El delegado del gobierno en Terres de l'Ebre, Joan Castor Gonell, ha destacado que el proyecto coincide con el Plan de Gobierno y aborda objetivos como la mitigación de incendios forestales, la lucha contra la despoblación, el envejecimiento, la falta de relevo generacional, el acercamiento de servicios de cuidados y la recuperación de viviendas vacías.




