En esta edición, se repartieron un total de 10.000 panecillos entre cientos de personas, elaborados con 450 kilos de harina. La afluencia de participantes fue notablemente superior a la de otros años, ya que la celebración coincidió en domingo, facilitando la participación de más vecinos y visitantes.
Según la tradición, cada persona recibe cuatro panecillos, mientras que las mujeres embarazadas disfrutan de una ración doble. La creencia popular atribuye a estos panecillos la capacidad de proteger los hogares de las tormentas de granizo y otras inclemencias meteorológicas si se cuelgan en casa.
Los panecillos, de forma circular y un peso que oscila entre los 50 y 60 gramos, se elaboran con harina de trigo, agua y sal, sin utilizar levadura. El reparto fue gestionado por los miembros del consistorio municipal y los nueve prohombres de la localidad, que actúan como representantes honoríficos de la comunidad.




