La banda operaba robando vehículos mediante un sistema que interfería con el inmovilizador, los cuales utilizaban para los asaltos y posteriormente calcinaban en una zona de l'Urgell para eliminar cualquier rastro. Esta estrategia buscaba dificultar la investigación policial.
Entre los hechos delictivos, destaca un robo el 16 de marzo en un supermercado de Montblanc, donde sustrajeron cerca de 1.500 euros. Al día siguiente, el 17 de marzo, perpetraron tres robos más en menos de 15 minutos en estancos de Belianes, Bellpuig y Anglesola. Después de estos golpes, calcinaron el vehículo utilizado en las afueras de Tàrrega. Esa misma noche, asaltaron un supermercado en Verdú.
“"Al verlo entrar nos pensamos que era una broma."
En la mayoría de los atracos, los delincuentes iban armados con cuchillos de grandes dimensiones y se cubrían el rostro con máscaras. Tras cada robo, huían rápidamente con el apoyo logístico de un segundo vehículo que realizaba tareas de contravigilancia. Las investigaciones permitieron localizar parte de los miembros del grupo en un inmueble de l'Espluga de Francolí, desde donde también hacían contravigilancia para evitar ser detectados.
La detención de los implicados se produjo en varias fases. El 31 de marzo, con una orden judicial del Tribunal de Instancia de Cervera, se registró el inmueble de l'Espluga de Francolí y se detuvo a una persona. Paralelamente, dos miembros más fueron arrestados en Tàrrega, donde también se intervino el vehículo utilizado para las tareas de contravigilancia y la huida. Finalmente, el 9 de abril, se detuvo a un cuarto hombre en Cervera. Los cuatro pasaron a disposición judicial, y dos de ellos acumulan más de una treintena de antecedentes.




