La investigación, dirigida por la doctora Cristina Santos y publicada en la revista Genes, analiza el ADN de dieciséis individuos víctimas del pogromo de 1348. Los datos muestran una ascendencia vinculada al Levante antiguo mezclada con rasgos genéticos de poblaciones ibéricas medievales, reflejando una larga convivencia en Catalunya.
El análisis de las líneas paternas coincide con las poblaciones del Próximo Oriente, mientras que la diversidad de líneas maternas y la falta de parentesco directo entre los restos refuerzan la hipótesis de una muerte colectiva violenta y repentina documentada históricamente en la capital del Urgell.
Este trabajo, coordinado con el Museu Tàrrega Urgell, posiciona al patrimonio catalán como referente en paleogenómica aplicada a la historia medieval, permitiendo reconstruir la identidad biológica de las comunidades de la diáspora con una precisión inédita hasta la fecha.




