El Paupaterres de Tàrrega ha demostrado su vitalidad en la 28ª edición, atrayendo a más de 10.000 asistentes. Esta cifra se alcanzó a pesar de la suspensión de la jornada inaugural, provocada por el confinamiento del municipio debido al incendio en Guimerà.
Marc Calderó, codirector del festival, calificó la valoración como "muy positiva", a pesar de reconocer las dificultades iniciales. "No hemos empezado con muy buen pie", admitió Calderó, refiriéndose a la cancelación del acto inaugural previsto en el parque de Sant Eloi. No obstante, subrayó que "después, el festival ha ido sobre ruedas".
El concierto del 40º aniversario de Sopa de Cabra fue uno de los momentos culminantes, con cerca de 5.000 asistentes "totalmente entregados". Calderó destacó la actuación de Gerard Quintana como "uno de los mejores de la historia del festival". La noche del viernes registró una de las afluencias más elevadas, solo superada por el año de Oques Grasses.
La jornada del sábado también superó los 4.000 visitantes. Actuaron Els Amics de les Arts, que celebraron su 20º aniversario reivindicando la música en catalán, y La Pegatina, que eligió Tàrrega para su regreso a los escenarios catalanes. La banda joven La Follia también ofreció una actuación enérgica celebrando sus cinco años de trayectoria.
El PaupaKids tuvo su protagonismo durante la tarde del sábado con la actuación de Els Beta (SX3), que congregó a numerosos niños y niñas, acompañada de juegos de agua para combatir el calor.
Calderó puso en valor la apuesta por el talento local, con la actuación de Efímer y una escenografía que evocaba el arraigo al territorio. El grafiter Tope realizó una intervención artística en directo.
El festival, organizado por una asociación con unos 120 voluntarios, registró quejas por colas en la entrada el viernes, atribuidas por la organización al acceso simultáneo de muchos asistentes.
De cara a la próxima edición, se apuesta por mantener el formato de tres días y se considera cómo encajar el PaupaJove. Además, los bocadillos previstos para la jornada inaugural se repartieron entre bomberos, ADF y agricultores que colaboraron en la extinción del incendio.




