Las calles y plazas de Guimerà se engalanaron con banderas, escudos y emblemas de época para acoger la Feria Medieval. Según el alcalde, Salvador Balcells, la participación superó las expectativas, con más de 20.000 visitantes. Tanto la organización como los paradistas y los comercios locales valoraron positivamente el desarrollo del evento.
Una de las novedades destacadas de este año fueron las lonas instaladas para proteger del sol, mejorando la comodidad de los asistentes. Para combatir el calor, también se repartieron abanicos con la programación y se habilitó un refugio climático.
El mercado de artesanía contó con 120 puestos, y se realizaron demostraciones de oficios antiguos como herrero, soplador de vidrio y cestero. Se estrenaron un campamento militar a cargo de la Asociación Cultural Templers de Puig-reig y un escape room medieval teatralizado en la ribera del río Corb.
La oferta lúdica se completó con recreaciones, pasacalles, visitas guiadas, bodegas abiertas y un trenecito hacia el castillo. La fiesta finalizó con la representación de La petita gran història de Guimerà, un castillo de fuegos y un concierto del grupo Sicuta.
La Feria Medieval de Guimerà, que nació en 1994 como Mercado Medieval, ha sido rebautizada para englobar la diversidad de actividades que se llevan a cabo.




