Tras obtener la autorización medioambiental definitiva y el visto bueno de urbanismo, el proyecto de la planta de biogás promovido por CIP ha completado la fase administrativa. La empresa mantiene la intención de iniciar las obras durante el primer semestre de 2026, con una duración estimada de dos años.
La planta está diseñada para transformar unas 500.000 toneladas de residuos orgánicos anuales en biometano. Estos residuos incluyen purín de cerdo, estiércol de vaca y terneros, gallinaza de granjas locales, y restos de mataderos y otros residuos orgánicos industriales no peligrosos de la zona.
El sistema de tratamiento de aire y desodorización evitará cualquier emisión de olores fuera de las instalaciones.
CIP asegura que más del 80% del purín provendrá de granjas ubicadas en un radio de 15 kilómetros de la planta y que ya cuentan con la adhesión de más de 350 ganaderos de las comarcas de la Noguera, el Pla d’Urgell y el Urgell.
Paralelamente, entidades contrarias al proyecto y cuatro ayuntamientos de Ponent presentaron hace una semana dos contenciosos administrativos ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Los demandantes prevén solicitar medidas cautelares para impedir que los impulsores puedan comenzar las obras a principios de 2026.




