La iniciativa, con un presupuesto de 11.999,57 euros, incorpora herramientas de última generación para facilitar la planificación del mantenimiento de la vía pública. Un vehículo equipado con un dispositivo especialmente diseñado recorrerá las calles de la ciudad.
Este vehículo capturará imágenes tridimensionales de la superficie del pavimento mediante una cámara de infrarrojos. El sistema procesará estas imágenes para detectar automáticamente los desperfectos, geoposicionarlos y caracterizarlos.
Los resultados incluirán fotografías, mapas de profundidad y las dimensiones de los daños. El servicio se llevará a cabo en un plazo de quince días, dividido en tres fases: recopilación de datos, procesamiento y visualización de los desperfectos.
El sistema permitirá clasificar los desperfectos según su tipología y gravedad, identificando así las actuaciones más urgentes, especialmente aquellas situadas en pasos de peatones para garantizar la seguridad de los ciudadanos.




