La situación ha alcanzado un punto crítico en municipios como Verdú, Preixana, Maldà y Sant Martí de Riucorb. Las lluvias recientes han favorecido el crecimiento de la vegetación, lo que ha disparado la población de estos animales. Según los afectados, la combinación de zonas boscosas y espacios protegidos ha creado un refugio ideal para la fauna.
“"Si tenemos que dar de comer a los conejos, que nos indemnicen. Este es el peor año que recordamos."
Las pérdidas económicas son ya incalculables. En Verdú, se han dejado de sembrar unas 200 hectáreas de cereal. Los conejos no solo consumen el grano, sino que también roen los brotes de olivos, almendros y pistachos, matando los árboles si no se protegen constantemente.
Aunque la Generalitat de Catalunya ha anunciado una partida de dos millones de euros para paliar los daños, el sector considera que la cifra es insuficiente ante el aumento de los costes de producción.




