Productores de pistacho se unen en Verdú para impulsar el cultivo en Urgell

Agricultores buscan en el pistacho una alternativa rentable a la viña y la fruta, con jornadas técnicas y promoción del producto local.

Un pistacho abierto con su interior verde destacado, sobre un fondo agrícola.
IA

Un pistacho abierto con su interior verde destacado, sobre un fondo agrícola.

Productores de pistacho y Unió de Pagesos han unido fuerzas en Verdú para potenciar este cultivo en la comarca de Urgell, presentándolo como una alternativa de futuro ante la crisis de la viña y la fruta.

El sector del pistacho en Cataluña, especialmente en la comarca de Urgell, busca consolidarse como una opción agrícola rentable. Productores y Unió de Pagesos organizaron una jornada en Verdú para reivindicar el potencial de este cultivo y animar a los agricultores a considerarlo como sustituto de la viña o la fruta dulce, afectadas por la crisis.
Con el lema "Queremos que los catalanes compren pistachos de Lleida y no tengamos que importarlos de América", el Grup de Productors de Pistatxos de Ponent destacó la necesidad de dar visibilidad al producto local. Ramon Boleda, uno de los impulsores, explicó que la ruptura de contratos con el grupo Borges fue un punto de inflexión, pero abrió los ojos al mercado existente en Andalucía, Castilla-La Mancha y la propia Cataluña. Actualmente, se plantean unas 700 hectáreas en Lleida, más de 200 de las cuales en Urgell.
La jornada incluyó visitas a plantaciones de la familia Boleda y de Flavià Serret, donde los asistentes conocieron de primera mano las técnicas de manejo. Posteriormente, en el castillo de Verdú, se impartieron ponencias técnicas sobre la visión mundial del cultivo, la introducción al regadío, el procesamiento, la transformación, la comercialización y el manejo.
Los organizadores anunciaron nuevas iniciativas para impulsar el sector, como una muestra de productos elaborados con pistacho a finales de año. El cultivo del pistacho en Urgell se inició hace más de una década con el apoyo del grupo Borges y la llegada del agua del canal Segarra-Garrigues, con unos 70 agricultores que plantaron cerca de 500 hectáreas. Sin embargo, los productores rescindieron los contratos hace dos años por desacuerdo en los precios.