Guanyem Cerdanyola reivindica Ca n’Altimira como equipamiento cultural público y útil

El debate organizado por la formación reunió a agentes locales que criticaron la falta de una estrategia cultural a largo plazo y la priorización del enfoque eventista.

Interior de una antigua biblioteca o centro cultural con un atril vacío, simbolizando un debate comunitario.
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Interior de una antigua biblioteca o centro cultural con un atril vacío, simbolizando un debate comunitario.

El debate organizado por Guanyem Cerdanyola el pasado sábado 13 de diciembre se centró en la recuperación de la antigua biblioteca de Ca n’Altimira como espacio cultural clave para la ciudad, siguiendo el modelo participativo.

La mesa de debate, titulada “¿Qué pasa con la cultura en Cerdanyola del Vallès?”, reunió diversas voces del tejido cultural local, incluyendo al director de cine Alejandro M. Richarte, la maestra jubilada Carme Brasó y la profesora de música Queralt Morral. El acto fue moderado por Víctor González, militante de la organización.
Los participantes coincidieron en señalar la falta de una estrategia cultural a largo plazo por parte del consistorio, definiendo el modelo actual como "excesivamente eventista y poco participado". Esta crítica se ejemplificó con la Festa Major del Roser de Maig, donde, según los ponentes, "la presencia de artistas de Cerdanyola es mínima".

"La cultura es una infraestructura democrática imprescindible para la cohesión social y como herramienta frente a los discursos de odio y las políticas de exclusión."

Guanyem Cerdanyola · Organizadores del debate
Además de la gestión del patrimonio, el debate puso de manifiesto carencias estructurales como la falta de locales de ensayo (bucs d’assaig), una sala polivalente y equipamientos adecuados para el tejido musical, reivindicaciones históricas de las entidades. Se defendió que la cultura debe tener una aproximación comunitaria, vinculada a la memoria colectiva y al retorno social de los equipamientos.
Desde Guanyem Cerdanyola se apostó por blindar los espacios autogestionados, garantizar recursos estables para las entidades e impulsar una planificación cultural continuada, transparente y participativa, con la voluntad de continuar el trabajo colectivo con el vecindario.