Esta finca histórica, ubicada en el número 24 de la calle Àngel Guimerà, en el barrio del Eixample-Golf, es una de las piezas más singulares del patrimonio local. El edificio está catalogado como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) y representa uno de los mejores ejemplos de arquitectura de veraneo de principios del siglo XX.
La obra fue proyectada en 1919 por el arquitecto Joaquim Lloreti i Homs por encargo de Francesca Bracons i Panadès. El diseño destaca por su influencia italiana y una estructura organizada alrededor de un vestíbulo central con una linterna octogonal coronada por una cúpula cerámica.
La vivienda principal cuenta con 373 m² construidos sobre una parcela de 1.525 m². Aunque conserva elementos originales como suelos hidráulicos y techos con vigas de madera, el inmueble necesita una reforma integral para recuperar su esplendor.




