Adif ha anunciado la reapertura de la infraestructura, que ha estado clausurada desde el 12 de marzo debido a su estado y la necesidad de trabajos urgentes de refuerzo. Esta medida pone fin a un periodo de colapso que ha afectado significativamente la conexión ferroviaria de mercancías con Europa a través del levante español.
Durante el cierre, la dirección de la Generalitat propuso una ruta alternativa que implicaba un desvío considerable por Manresa hacia Lleida y Sant Vicenç de Calders, añadiendo 330 kilómetros y cinco horas al trayecto. Sin embargo, pocas empresas optaron por esta opción. La mayoría prefirió trasladar las mercancías en camiones desde La Llagosta (Barcelona) hasta el Puerto de Barcelona, incrementando costes y tiempos de entrega.
La reapertura será provisional y operará en régimen de vía única entre Castellbisbal y Rubí-Can Vallhonrat. El horario de circulación será de 12 horas al día de miércoles a domingo, y de 21 horas los lunes y martes. Esta operativa se mantendrá durante al menos un mes, hasta que se completen los trabajos pendientes en el túnel. Esta no es la primera vez que la infraestructura se cierra; ya estuvo inoperativa durante 15 días en enero tras un accidente ferroviario en Gelida, causando pérdidas millonarias.
Los trabajos de emergencia han consistido en el refuerzo interior de la estructura en 123 de los más de 900 metros del túnel, mediante la instalación de piezas metálicas y un anillo de hormigón armado. Estas obras, que ya debían realizarse, se han acelerado por la vía de urgencia debido al deterioro de la infraestructura. Adif mantiene una monitorización constante del túnel con más de 30 sensores para garantizar la estabilidad de las secciones aún no reparadas y continuará con el refuerzo de la longitud restante mediante un expediente ordinario.




