La Dirección General de los Agentes Rurales ha emitido un comunicado para justificar la actuación llevada a cabo la madrugada del jueves al viernes en el barrio de Roc Blanc de Terrassa, donde se abatió una familia de jabalíes después de que la Policía Municipal recibiera un aviso de presencia de animales salvajes en la vía pública.
La actuación ha generado polémica entre algunos vecinos de la zona, que consideran desproporcionada la medida y cuestionan la seguridad de los residentes. Esta situación recuerda un incidente similar ocurrido hace casi un año en el mismo barrio.
Los Agentes Rurales argumentan que la presencia de jabalíes en un núcleo urbano como Terrassa es excepcional y puede comportar riesgos para la ciudadanía. Señalan que los animales salvajes fuera de su hábitat pueden reaccionar de manera imprevisible bajo estrés.
Subrayan que estas intervenciones en zonas urbanas son poco habituales y solo se realizan de manera excepcional, tras una evaluación técnica individualizada que determine la necesidad para el plan de erradicación de la Peste Porcina Africana y garantice la seguridad de las personas y sus bienes.
La intervención se inició una vez la Policía Municipal de Terrassa aseguró y acordonó el espacio, controlando los accesos. Los Agentes Rurales destacan la complejidad de estas actuaciones, que buscan compatibilizar la seguridad ciudadana, el bienestar animal y la eficacia del control sanitario.
En cuanto a la necesidad del abatimiento, afirman que no es una decisión predeterminada, sino que responde a criterios técnicos, operativos, de seguridad y sanitarios. Se analizó el comportamiento de los animales, el entorno, los riesgos, la viabilidad de métodos de captura y los objetivos sanitarios.
Finalmente, recuerdan que los integrantes del Grupo Especial de Captura de Animales (GECA), encargados de la batida, disponen de formación específica y los medios necesarios para intervenir tanto en medio natural como, excepcionalmente, en entornos urbanos.




