El catalán, la lengua propia de Cataluña y no una de las dos

Una voz experta desde Terrassa defiende la singularidad del catalán frente a la sustitución lingüística y la falta de políticas efectivas.

Imagen genérica de una senyera catalana frente a una calle de Terrassa.
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Imagen genérica de una senyera catalana frente a una calle de Terrassa.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Terrassa (FAVT) enfatiza que el catalán es la lengua propia de Cataluña, rechazando la idea de bilingüismo y alertando sobre la sustitución lingüística.

Desde Terrassa, se reivindica la posición del catalán como lengua propia de Cataluña, cuestionando la percepción histórica de bilingüismo impuesta por el franquismo. Se argumenta que Cataluña ha sido 'bilingüizada', un término que describe la sustitución lingüística que sufre la comunidad.
A pesar de reconocer la presencia de cientos de otras lenguas en Cataluña, traídas por personas de diversos orígenes, se subraya que el castellano es la única que compite con el catalán por su papel cohesionador. Se pone como ejemplo la reacción que causaría pedir cambiar a otros idiomas como el inglés o el suajili en una reunión, en contraste con la frecuencia con la que se pide hacerlo al castellano, a menudo con éxito por falta de asertividad de los ponentes.
La lengua catalana, a pesar de ser la 12ª más influyente del mundo y la 88ª más hablada, no retrocede por defectos intrínsecos. Las causas principales son la represión histórica por parte de los estados español y francés, que ha generado una 'sumisión aprendida' a cambiar al castellano, y las políticas lingüísticas actuales, como el artículo 3 de la Constitución española, que la subordinan.
Para revertir esta situación, se proponen medidas de discriminación positiva, aunque se considera inimaginable por parte de un estado con una 'obsesión españolizadora'. También se critica la falta de valentía de la clase política catalana para implementar leyes de protección lingüística.
Finalmente, se aclara que el castellano, como lengua, no tiene la culpa; el problema radica en su papel 'triste' e inadecuado en Cataluña.