El establecimiento, ubicado junto al parque de Vallparadís, cerró sus puertas en diciembre tras expirar el contrato de dos años. Los responsables del servicio apuntan a la baja afluencia de público entre semana y a las estrictas condiciones de la licitación como causas principales del cierre.
“"La rampa de acceso está dañada desde antes de entrar. Nos aseguraron que la arreglarían, pero hemos cerrado y todavía no se ha hecho."
Las limitaciones de un edificio histórico también han pesado en la decisión, como la prohibición de instalar publicidad en la fachada o la falta de salida de humos. La concejala Patricia Reche admitió en comisión que los números no cuadraban para la entidad social.




