La sala de plenos, abarrotada, acogió lo que se ha descrito como el desenlace de una relación "tóxica" entre los tres grupos políticos que inicialmente formaron el gobierno. Desde Junts per Catalunya Castellbisbal se ha señalado repetidamente la falta de sintonía entre los socios, argumentando que el pacto se basó más en "ir contra alguien" que en la voluntad de trabajar por el bien común de los ciudadanos.
Según la oposición, esta falta de entendimiento ha mantenido el gobierno paralizado desde el inicio del mandato. El pleno confirmó públicamente las desavenencias, con reproches y acusaciones cruzadas que la oposición califica de "tragicomedia" que ha malgastado el tiempo del mandato y el trabajo hecho en legislaturas anteriores.
La pregunta sobre por qué la ruptura se produce ahora, cuando las desavenencias eran evidentes desde hace tiempo, apunta según Junts per Catalunya Castellbisbal a la voluntad de "conservar las sillas y evitar la pérdida de cuota de poder". El impacto directo de esta situación recae sobre los intereses del municipio.
A pesar de la gravedad de los hechos, la oposición ha manifestado su responsabilidad política para no "criminalizar las actuaciones" y centrarse en minimizar los daños al pueblo. Junts per Catalunya Castellbisbal reafirma su posición "al lado de los vecinos y vecinas".




