La actualización del plan, presentada el martes, reduce la infraestructura del sector de Can Boada a una estación técnica. Este tipo de instalación ferroviaria carece de andenes o acceso para usuarios, estando destinada exclusivamente a tareas logísticas y de mantenimiento, como el apartado, el estacionamiento, la limpieza o el cambio de personal de los trenes.
Esta decisión representa un paso atrás significativo para la ciudad de Terrassa, dado que el proyecto de una estación de pasajeros en Can Boada había estado en la agenda política local durante décadas. Los planes de Rodalies anteriores, tanto el de 2008-2014 como la versión previa del 2020-2030, sí que contemplaban esta infraestructura como una parada esencial para la movilidad interna.
La decisión de limitar la estación de Can Boada a un uso técnico perjudica gravemente la movilidad interna de Terrassa, dejando a la ciudad sin una infraestructura prioritaria.
El alcalde Jordi Ballart expresó su indignación ante esta modificación, ya que la infraestructura de Terrassa Oeste era considerada fundamental para mejorar la conectividad y el transporte público dentro del municipio.




