El espectáculo, estrenado hace quince años por Òscar Intente, se basa en la conferencia La idea de Europa que George Steiner pronunció en Ámsterdam en 2004. La pieza explora la gran paradoja del continente: cómo Europa, cuna de grandes genios musicales, filosóficos y literarios, fue capaz de generar los peores horrores del siglo XX, incluyendo la matanza de 70 millones de personas entre 1914 y 1945.
Esta reflexión está profundamente marcada por la biografía de Steiner, nacido en Francia en 1929 de padres vieneses. La familia tuvo que abandonar Europa en 1940 para instalarse en los Estados Unidos, huyendo del creciente antisemitismo. De sus compañeros de clase, solo uno sobrevivió cinco años después, un dato que ilustra el dolor que irradiaba de la historia.
El cambio de siglo no ha curado la herida original y ha abierto una segunda, hecha de decepción, con la sensación de agotamiento y fracaso.
La dramatización, que se representó en Terrassa en 2026, choca con un público que ve cómo los objetivos de paz y justicia que siguieron a la posguerra se han devaluado. Menciona eventos recientes como la represión de la movilización democrática en España en 2017, la agresión rusa en Ucrania, y el uso de métodos de verdugos en Gaza, con la protección a Netanyahu ante el Tribunal Penal Internacional.
El coloquio posterior, dinamizado por Núria Iceta, mostró a un público desorientado y herido, sin herramientas para hacer frente a la pérdida de valores. La falta de cafés, el menosprecio por la formación humanística y la moda del odio y la banalidad contribuyen a un desarme intelectual y moral que aleja a la sociedad de la idea de Europa que aún soñaba Steiner antes de morir.




