Los gatos domésticos, a pesar de su apariencia elegante y misteriosa, representan una amenaza significativa para la biodiversidad. Un estudio reciente, calificado de pionero y llevado a cabo en Sant Cugat del Vallès, pone de manifiesto cómo la gran proliferación de estos felinos está afectando gravemente a los ecosistemas locales. A pesar de convivir con los humanos desde hace unos 10.000 años, su instinto depredador innato se mantiene vivo, llevándolos a cazar activamente todo tipo de animales, desde pequeños mamíferos hasta pájaros y reptiles, incluso cuando están bien alimentados.
La investigación, que incluye datos de municipios del Vall d’Aro y Tarragona, señala densidades de gatos domésticos muy superiores a las de su pariente salvaje, el Felis silvestris. En el Vall d’Aro, por ejemplo, se estima una densidad de 27 gatos por kilómetro cuadrado, una cifra 34 veces superior a la del gato salvaje en Europa. Esta sobreabundancia, a menudo agravada por las llamadas "colonias" de alimentación, genera una presión de captura "enorme" sobre la fauna autóctona, especialmente en zonas cercanas a ecosistemas naturales.
El estudio de Sant Cugat del Vallès ha cuantificado por primera vez el impacto directo sobre la lagartija ibero-pirenaica (Podarcis liolepis). Se ha observado una relación inversamente proporcional entre la abundancia de gatos y la de estos reptiles, llegando a su desaparición total en zonas con alta densidad felina. Además, se han detectado amputaciones y alteraciones en las colas de las lagartijas supervivientes, lo que afecta negativamente a su supervivencia. Según Enric Ortega, biólogo de la Societat Catalana d’Herpetologia y autor principal del estudio, este caso sirve como "modelo para demostrar el impacto de la depredación de los gatos, que es similar en otros reptiles, en pájaros..." Esta depredación puede desequilibrar poblaciones enteras, como en el caso de los gecos, que controlan plagas como la procesionaria del pino.
A nivel mundial, las cifras son alarmantes: en Estados Unidos, los gatos domésticos causan la muerte de entre 1.300 y 4.000 millones de pájaros y 6.300 y 22.000 millones de mamíferos anualmente, siendo la principal causa de mortalidad antropogénica y responsables del 14% de las extinciones mundiales de mamíferos, pájaros y reptiles.
La legislación actual, como la ley española 7/2023 de protección de los animales, dificulta la gestión de estas colonias al protegerlas estrictamente, a pesar de las protestas de entidades científicas. Esto genera situaciones paradójicas, como la protección de lagartijas amenazadas en los Muntanyans de Torredembarra por parte de gatos domésticos. Los científicos proponen alternativas como la reducción de la aportación de alimento para permitir que la selección natural actúe y las colonias se reduzcan, ya que "para hacer bajar al depredador, no hay mejor manera que menguar el recurso alimentario", afirma Josep Maria Bas, investigador de la Universitat de Girona. "No es un problema de los gatos sino un problema de la gente", concluye.




