Representantes de la empresa energética se reunieron el pasado martes, 25 de febrero, con el gobierno municipal para detallar el plan de actuaciones. Esta iniciativa busca incrementar la calidad del suministro y preparar la red para la electrificación de la demanda, un paso necesario para la descarbonización. Las obras afectarán a diversos puntos estratégicos como la avenida Cova Solera, la avenida Antoni Gaudí o el camino de Ullastrell.
Uno de los pilares del proyecto es la digitalización. Se instalarán 6 nuevos telemandos en la red de media tensión, dispositivos que permiten la gestión remota desde el centro de control. Según los datos de la compañía, esta automatización puede reducir hasta un 20% el tiempo de espera de los clientes ante cualquier incidencia.
Además, se colocarán 60 supervisores de baja tensión (LVS) en los centros de transformación. Estos equipos permiten monitorizar parámetros como la temperatura o la intensidad, facilitando la detección de fraudes. También se prevé la sustitución de 15 cuadros de baja tensión por modelos de última generación.
El encuentro en el Ayuntamiento de Rubí se produjo a petición del consistorio tras las últimas interrupciones del servicio. La alcaldesa, Ana Maria Martínez Martínez, conoció de primera mano este esfuerzo inversor que pretende absorber futuros incrementos de consumo.




