El atrio del Ayuntamiento se llenó de voces jóvenes y la tenue luz de las velas en un gesto colectivo de recuerdo y compromiso. Alumnos de los institutos Montserrat Roig, Torre del Palau, Can Roca y Pere Viver se encargaron de poner voz a la memoria, leyendo textos emotivos ante la corporación municipal y representantes del tejido asociativo de la ciudad.
El acto fue un gesto colectivo de recuerdo y compromiso contra el olvido de la barbarie.
El homenaje combinó los parlamentos y las piezas musicales con un encendido simbólico de seis velas como clausura. Cada una de las llamas se dedicó a uno de los colectivos que sufrieron el horror de los campos de concentración y exterminio.
La ceremonia subrayó cómo la barbarie afectó al pueblo judío y gitano, y cómo también persiguió la disidencia política. Se hizo un recuerdo especial para los republicanos españoles deportados, así como para las personas represaliadas por su orientación sexual, por motivos religiosos o por tener alguna discapacidad.




