La intervención en este icono del modernismo catalán ha permitido renovar las instalaciones eléctricas y de climatización, además de restaurar los pavimentos hidráulicos y las carpinterías originales. El proyecto ha priorizado la conservación de los materiales históricos, recuperando incluso mecanismos de ventanas de guillotina y elementos de la antigua nave industrial previa a la reforma de Lluís Muncunill.
“"Primero siempre intentamos conservar. Solo sustituimos lo que está muy deteriorado."
Como novedad arquitectónica, se han dejado a la vista los tensores metálicos de las bóvedas, un hallazgo que explica la estabilidad del edificio sin necesidad de contrafuertes. La obra cuenta con una subvención de 1,8 millones de euros de los fondos Next Generation y deberá estar finalizada antes de junio de 2026.




