Con una inversión de 1,8 millones de euros del Ministerio de Industria y Turismo, el proyecto busca devolver el esplendor a este icono modernista. El arquitecto Ramon Vidal ha destacado que, aunque queda trabajo, se están cumpliendo las prioridades de conservación del material original, especialmente en los pavimentos y la carpintería exterior.
“"El motivo es doble: por cumplir con las normas de seguridad en caso de evacuación y por la carga que puede soportar esta estructura."
Los trabajos incluyen la recuperación de las cúpulas y la apertura de la torre al público, que podrá visitarse en grupos de máximo cinco personas. Además, se ha mejorado la accesibilidad desde el exterior y se está trabajando en la museización de las salas principales para resaltar el legado de Lluís Muncunill.




