La zona sur del barrio de Gràcia de Sabadell, limitada por la vía del tren, la Carretera de Barcelona y la Calle de Sant Sebastià, era un rincón con una personalidad propia y una actividad ciudadana dinámica. Para muchos sabadellenses, el único punto de referencia conocido de esta área era la popular Cal Ral, una de las primeras balsas de natación de la ciudad.
Durante los años cincuenta y sesenta del siglo XX, los habitantes de Gràcia Sud gozaban de una gran autosuficiencia, con dos escuelas (la del señor Buxeda y la del señor Gabriel Pujol), cinco tiendas de comestibles, dos lecherías y diversos talleres e industrias. El ruido constante de los telares, especialmente de fábricas como Cal Gregori Germans y Paños Ramos, era el auténtico signo de identidad del barrio.
Este pequeño distrito fue el lugar de origen o residencia de figuras ilustres. Entre ellos, destacan la gran dama del teatro catalán Teresa Cunillé i Rovira, la actriz Núria Candela, el eminente neurólogo Miquel Aguilar Barberà, y el sindicalista y político Celestino Sánchez Ramos. En el ámbito deportivo, el futbolista Oleguer Presas jugó en el CD Lepanto, el equipo del barrio, antes de fichar por el FC Barcelona.
Ir a Cal Ral era una buena idea. Sus clientes, mayoritariamente trabajadores, tenían por un precio módico un cuarto de hora de agua caliente, jabón y toallas, en una época donde no todas las viviendas tenían ducha.
Los puntos de encuentro social eran los cafés La Bombilla (también conocido como Bar Montserrat) y el Bar Joventut. Este último vivió un gran éxito en 1959 cuando su propietario, el Magí, instaló un televisor para ver el primer partido de fútbol televisado en directo, un Madrid-Barça, llenando el local hasta reventar y obligando a habilitar el piso de arriba para los clientes.




