La infraestructura, un punto neurálgico para la circulación de mercancías en ancho ibérico en el Vallès Occidental, permanecerá inoperativa durante casi dos meses. Según datos de Adif, esta interrupción obliga a los convoyes a recorrer 521 kilómetros, frente a los 192 kilómetros de la ruta habitual.
Esta situación ha encendido las alarmas en la patronal Pimec, que advierte de las consecuencias negativas para el transporte internacional y la actividad del Puerto de Barcelona. La entidad subraya la fragilidad del sistema ferroviario, que ya arrastra problemas crónicos en la red de Cercanías.
Paralelamente, la patronal ha solicitado al Govern medidas para paliar la escalada de precios de los carburantes debido a la inestabilidad en Oriente Medio. En una cumbre con el presidente Salvador Illa, se ha acordado crear un grupo de trabajo permanente para monitorizar el impacto económico.




