Reconocimiento a una figura clave del baloncesto sabadellense

Uno de los impulsores del baloncesto en Sabadell será galardonado por su trayectoria y dedicación al club Sant Nicolau.

Imagen genérica de un balón de baloncesto en una cancha.
IA

Imagen genérica de un balón de baloncesto en una cancha.

Uno de los principales artífices del desarrollo del baloncesto en Sabadell, con una trayectoria de décadas en el Sant Nicolau, recibirá un merecido reconocimiento por parte de la asociación MónBàsquet este viernes.

El baloncesto del Sant Nicolau se ha consolidado como un referente en Sabadell y la comarca del Vallès Occidental. Actualmente, el primer equipo compite en la SuperCopa, la máxima categoría catalana, siendo el club sabadellense más cercano al baloncesto de ámbito estatal. Este éxito es fruto de una larga trayectoria y de la dedicación de una figura clave en la creación y consolidación de la estructura competitiva y formativa de la entidad.
En el año 1973, la dirección de la escuela decidió impulsar secciones deportivas como actividades extraescolares. En aquel momento, la persona encargada ya contaba con experiencia en el mundo del deporte, habiendo sido jugador de balonmano y también atleta y entrenador. Comenzó su labor con unas instalaciones muy básicas, que distaban mucho de las actuales.

"Cuando entré en el patio por primera vez, vi cinco o seis pinos y una pista de baloncesto de 24 por 14. No tenía nada que ver con las instalaciones actuales."

uno de los impulsores del proyecto
La actividad creció progresivamente, con la colaboración activa de muchos padres vinculados al mundo del baloncesto, que ayudaron a consolidar el proyecto. La facilidad para enfocarlo hacia el baloncesto, sumada a la influencia de los padres, fue determinante. El boca a boca permitió que rápidamente se incorporara un gran número de niños. En el año 1984, el proyecto se constituyó formalmente como club deportivo, un paso definitivo para asegurar la continuidad de una iniciativa iniciada una década antes.
Uno de los grandes éxitos de su gestión fue el impulso de las obras de las instalaciones de la calle de Jardí, donde actualmente se encuentra el pabellón Màgic Lau. Su perseverancia fue clave para convencer a la junta directiva de la necesidad de construir un pabellón deportivo, en lugar de una sala polivalente, un hecho que consideró un gran logro para la entidad.

"Tener un pabellón deportivo soterrado a cien metros de la Rambla es algo importante. Además, por espacio, no se podía hacer una pista de fútbol sala y eso también favoreció la consolidación del baloncesto."

uno de los impulsos del proyecto
Continuó vinculado al club como profesor hasta 1998 y como figura central del deporte del 'Lau' hasta 2005, después de haber formado parte de la junta de la escuela y de presidir el club en su última etapa. Tras más de treinta años de dedicación, decidió dar paso a las nuevas generaciones, aunque no descarta volver a frecuentar las instalaciones cuando sus nietos comiencen a jugar al baloncesto, considerándolo parte del "ciclo de la vida".