El evento ha mostrado un crecimiento exponencial desde su creación, pasando de los 112 participantes del primer año a los cerca de 300 de esta edición. La jornada comenzó con tres pasacalles simultáneos que partieron desde la plaza del Progrés, la Biblioteca Central y las Iglesias de Sant Pere.
La celebración incluyó elementos tradicionales como el baile de 'diablots' y la entrada de los grupos encabezados por el caballero. Como medida de inclusión, se habilitó un espacio específico para personas con discapacidad, garantizando el acceso universal a la cultura.
La fiesta finalizó con música en directo y la participación del público en la Jota final, consolidando este encuentro como una cita imprescindible en el calendario cultural del Vallès Occidental.




