La conservación de la identidad local requiere ir más allá de placas en las fachadas. Existe una preocupación creciente por la posible pérdida de los testimonios directos de la generación que construyó sus propias viviendas y nutrió de mano de obra a las fábricas de Sabadell durante el auge industrial.
Proyectos en otras zonas, como Orígens en la Ràpita o los estudios sobre el Holocausto y la Guerra Civil en Tortosa y Batea, sirven de contraste frente a la situación en el Vallès Occidental. Estas iniciativas buscan que las nuevas generaciones entiendan el esfuerzo de sus antecesores como un valor pedagógico.
El sistema educativo, a través de programas como Ciutat i Escola, se perfila como la herramienta necesaria para revertir el desinterés juvenil. Sin una apuesta decidida por la memoria oral y el patrimonio, elementos icónicos como las chimeneas industriales corren el riesgo de convertirse en estructuras vacías de significado para los ciudadanos del futuro.




