Con una población de 221.564 habitantes, Sabadell enfrenta una tormenta perfecta. El precio del alquiler ha subido entre un 10% y un 15% anual, mientras que el parque de vivienda protegida apenas alcanza el 4,6% del total, una cifra muy alejada de las necesidades sociales actuales.
La precariedad física de los edificios es otro factor clave. El 50% de las 90.000 viviendas de la ciudad fueron construidas hace más de cuatro décadas, y la gran mayoría carece de una eficiencia energética adecuada, sumado a que casi un tercio de los bloques no tiene ascensor.
El nuevo PLH propone blindar el suelo público, forzar a la SAREB a ceder activos para fines sociales y establecer una moratoria efectiva a los desahucios de familias vulnerables, buscando que la vivienda deje de ser un activo financiero.




