Las temperaturas máximas registradas en Sabadell durante los meses de junio y julio han alcanzado los 32,7°C, una cifra que se sitúa 3,2°C por encima de la media climática histórica, según datos de la estación del Parc Agrari. Esta situación, calificada de "sin precedentes" por el jefe del servicio de Climatología del Meteocat, Marc Prohom, presenta valores que se esperaban para mediados de siglo XXI.
Durante los 61 días del verano meteorológico transcurridos hasta el 31 de julio, 55 han registrado temperaturas superiores a las normales. Además, se han contabilizado 19 días con máximas superiores a los 35 grados, un incremento notable respecto a los 6 días del año anterior y los 2 de hace una década. Prohom destaca la "persistencia inédita" del calor, sin haber experimentado un verano normal en ningún momento, y atribuye esta tendencia al cambio climático, aunque considera prematuro determinar si será una constante en los próximos años.
Ante esta situación, la ciudad ha habilitado una red de refugios climáticos, incluyendo zonas verdes, bibliotecas, centros cívicos y piscinas municipales, para ofrecer espacios de refresco a los vecinos. Este año se han incorporado la biblioteca Vapor Badia y la plaza de Gernika. Prohom subraya la importancia de que los ciudadanos tengan un refugio climático a diez o veinte minutos para garantizar un acceso igualitario.
El Ayuntamiento de Sabadell ha adelantado la apertura de las piscinas municipales como medida de respuesta a las altas temperaturas. Sin embargo, el cierre de algunos centros cívicos durante agosto ha generado quejas vecinales. El calor ha sido constante, con quince noches tropicales registradas en los últimos dos meses, donde la temperatura nocturna no ha bajado de los 20°C, hecho que puede afectar la salud, especialmente de personas con enfermedades crónicas.
En cuanto a las precipitaciones, el verano ha sido más seco de lo habitual, acumulando solo 26,2 litros por metro cuadrado entre junio y julio, un 61% menos de la media. Este dato sitúa el periodo como el cuarto verano con menos lluvias de la serie histórica. Solo ha habido dos jornadas de lluvia, el 4 de junio y el 25 de julio, dejando 50 días sin precipitaciones.
La combinación de falta de lluvias y altas temperaturas ha creado un escenario propicio para el riesgo de incendios, como evidenció el fuego de Sentmenat, provocado por una cargadora compacta. La pérdida de humedad de los bosques, agravada por las altas temperaturas de junio, ha facilitado la propagación. El experto Marc Prohom señala la necesidad de incentivos para una gestión forestal más intensiva de los bosques privados, ya que la actual gestión no es óptima y las masas forestales continuas con pinos muertos actúan como potenciadores de incendios.




