El Salón del Teatro Principal se llenó para recordar a un creador que destacó como pintor, escultor, poeta y diseñador gráfico. El acto repasó la trayectoria de un hombre que, aunque nació en Ripoll en 1933, entregó su talento a la ciudad vallesana desde su adolescencia. Entre su legado destacan los murales de la iglesia de Sant Vicenç de la Creu Alta.
“"La letra también debe escucharse."
Durante el homenaje se subrayó su firme compromiso político, que le llevó a las prisiones de la Modelo y Carabanchel durante el franquismo. Personalidades como el periodista Joan Brunet glosaron una obra marcada por el simbolismo y la exigencia moral.
La alcaldesa Marta Farrés entregó una placa conmemorativa a Joana Soler, compañera del artista, en una velada que contó con interpretaciones musicales de Bach y Benet Casablancas.




