Durante un pleno extraordinario, el gobierno de Junts y ERC ha reconocido problemas como filtraciones de agua y presencia de hongos en habitaciones. El teniente de alcalde Bernat Picornell ha pedido disculpas formalmente a los afectados, asegurando que el consistorio asumirá la reparación total de los inmuebles degradados.
“"Pedimos perdón a los inquilinos de Promusa que han encontrado pisos que no están en condiciones; asumimos la responsabilidad de resolver la situación."
La gerencia de Promusa ha diseñado un plan de choque con un presupuesto anual de 800.000 euros. Además, se prevé una inversión estructural de 1,32 millones de euros hasta 2030 para auditar y rehabilitar las trece promociones que conforman el parque público de la ciudad, sumando más de 2.000 viviendas.
La oposición ha reprochado la falta de mantenimiento histórico. Grupos como el PSC y la CUP han exigido que vivir en un piso protegido no suponga ser un ciudadano de segunda, mientras que el gobierno local confía en solucionar los casos más graves antes de que finalice el año 2026.




