El evento, que nació tras el franquismo para promover el euskera, ha trasladado a Terrassa su dinámica de relevos con un testigo que contiene un mensaje secreto. La organización ha destacado que la iniciativa busca crear espacios para idiomas que históricamente han sido invisibilizados en el espacio público.
“"Reivindicamos todas las lenguas minorizadas del Estado español y de fuera. Cada uno puede venir con su reivindicación."
Durante el trayecto, dividido en bloques temáticos como el feminismo o la vivienda, los Minyons de Terrassa han realizado un pilar en honor a los corredores. La jornada ha concluido con un manifiesto que aboga por una comunidad libre de opresiones donde la diversidad lingüística sea el eje vertebrador.




