La fecha del lunes 8 de junio ha sido marcada en rojo por Tot per Terrassa (TxT) para hacer balance del curso político y presentar su proyecto para el futuro de la ciudad. Aunque oficialmente es un acto de partido, todas las expectativas apuntan a que podría ser el momento elegido por el actual alcalde, Jordi Ballart, para anunciar su decisión definitiva sobre si opta a la reelección. La incógnita principal no es tanto si se presentará, sino cuándo lo hará público oficialmente, ya que sus rivales políticos dan por hecha su candidatura.
Si Ballart finalmente se presenta, será su cuarta vez liderando una lista electoral, incluyendo su etapa con el PSC y las dos victorias consecutivas con su marca municipalista. Esta decisión será clave para el desarrollo de los comicios de 2027, que se prevén como los más desafiantes de los últimos años para el actual gobierno. A pesar de haber obtenido 11 concejales en 2023, el mandato ha sido convulso, marcado por la salida de ERC del gobierno por discrepancias en movilidad y la renuncia de figuras relevantes dentro del partido del alcalde. Actualmente, TxT gobierna en coalición con Junts, sumando 13 concejales, a solo uno de la mayoría absoluta, obligando a constantes negociaciones en el pleno municipal.
Mientras el gobierno acelera proyectos de espacio público y vivienda, la oposición también se mueve. En el PSC, Eva Candela ha dado paso a Javi García, un perfil joven con conocimiento de la política local, con el objetivo de recuperar terreno. El gran reto de los comicios será la supervivencia en el pleno, con la posibilidad de que partidos medianos y pequeños no superen el 5% de los votos. La extrema derecha, con Vox y Alicia Tomás, prevé crecer con un discurso confrontacional. El PP, con Marta Giménez como posible candidata, busca consolidarse, mientras que Junts, con Meritxell Lluís confirmada, afronta el reto de destacar sin diluirse. ERC, con Ona Martínez, deberá defender su espacio para mantener la influencia.
La necesidad de blindar la convivencia y la gobernabilidad frente a la extrema derecha podría favorecer un pacto postelectoral entre Jordi Ballart y el PSC, una alianza pragmática por obligación matemática. Aunque el alcalde ya descartó una coalición previa, la puerta a acuerdos de gobierno queda abierta. La fórmula independiente de Ballart se pondrá a prueba, determinando si retiene la alcaldía o si se abre paso a una gran coalición de resistencia.
En paralelo a la campaña, el gobierno de TxT y Junts impulsa proyectos como la mejora del espacio público, la ampliación de la Policía Municipal y la pacificación de calles. A largo plazo, se trabaja en la transformación de sectores como el Vapor Cortès y la renaturalización de rieras. Las próximas elecciones también evalúan la gestión de carpetas heredadas como el parking del Portal de Sant Roc y nuevos polígonos industriales.




