Mientras muchas localidades han transformado sus desfiles en exhibiciones de cultura popular, Terrassa mantiene vivos elementos como la burla y la provocación. En esta edición de febrero de 2026, las comparsas han vuelto a utilizar el humor para señalar temas como el turismo masivo.
A pesar de las polémicas pasadas sobre la cartelería y las críticas de sectores conservadores, el tono crítico de los participantes no ha disminuido, reforzando la identidad única de esta festividad en el Vallès Occidental.




