Vecinos de Vista Alegre denuncian el olvido municipal y el aumento del incivismo en Terrassa

Los residentes exigen al Ayuntamiento que cumpla las promesas de mejora de servicios básicos, seguridad vial y control de las conductas incívicas.

Una vista genérica de una calle residencial con vegetación, mostrando signos de falta de mantenimiento o desechos.
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Una vista genérica de una calle residencial con vegetación, mostrando signos de falta de mantenimiento o desechos.

Decenas de familias del barrio de Vista Alegre en Terrassa denuncian la falta de servicios básicos y el aumento del incivismo, acusando al Ayuntamiento de incumplir las promesas hechas hace meses tras una protesta.

Los residentes de Vista Alegre, que llegaron al barrio en el año 2020 buscando tranquilidad, han encontrado una realidad de “degradación absoluta”. Denuncian botellones constantes, conductas incívicas, actos sexuales en la vía pública y basura esparcida, a pesar de que la zona ya está consolidada con más de 90 viviendas y decenas de familias que viven allí todo el año.
El barrio, que ha crecido significativamente, sigue sin servicios esenciales como buzón postal o una línea de transporte público adaptada para personas con movilidad reducida o ancianos. Además, critican que el servicio de recogida de residuos es precario, aunque se les quiere utilizar para probar contenedores inteligentes.

Lo que reclamamos no es ningún privilegio. Reclamamos seguridad, servicios básicos y una solución urgente. Reclamamos que el alcalde y el gobierno municipal dejen de mirar hacia otro lado y actúen con responsabilidad.

La seguridad vial es una preocupación crítica. La calle de acceso y salida, la calle Cuba, es el único punto de entrada, sin carriles diferenciados, creando una “ratonera”. Los vecinos alertan del grave riesgo en caso de incendio o emergencia, ya que la única vía de evacuación pasa por debajo de un túnel que conecta con la Carretera de Martorell.
Tras cortar la Carretera de Martorell hace más de medio año para visibilizar su problemática, los vecinos recibieron promesas de negociación que, según afirman, han quedado en nada. Las únicas respuestas institucionales han sido dos placas de “prohibido el paso excepto residentes” que no van acompañadas de ninguna medida efectiva de control.