Durante el acto, la autora ha desgranado cómo la indignación nacida de la crisis financiera de 2008 ha derivado en una desmoralización silenciosa. Según Camps, esta desconfianza no solo afecta a los gobiernos, sino que se extiende a la inteligencia artificial o el sistema sanitario.
“"La moral y la ética no se transmiten solo con teorías, sino con comportamientos coherentes."
La escritora ha criticado que el foco actual en las identidades fragmenta la comunidad. En este sentido, ha señalado que la política local es el espacio idóneo para reconstruir los vínculos de cohesión y justicia social.




