Este documento histórico, que se conserva en el Museo de Rubí y también se puede consultar en la web del Arxiu Pallarols, destaca por su voluntad artística. En el centro del plano, se puede apreciar una ilustración de la iglesia de Sant Pere, acompañada de la marcada línea curva del ferrocarril que atravesaba el término municipal.
El mapa documenta una extensa red de caminos, torrentes y la riera, junto con pequeños dibujos de casi todas las masías, el castillo y las dos ermitas de Rubí: Sant Genís, de la cual aún quedaban restos significativos, y Sant Muç.
Además de los elementos propios de Rubí, el plano también incluye referencias a lugares cercanos de otros municipios, como la masía de Ca n’Ametller y la ermita de Santa Maria de Campanyà en Sant Cugat del Vallès, la ermita de Sant Feliu de Vilamilanys en Sant Quirze del Vallès, y la ermita de Sant Joan de ca n’Estapé en Castellbisbal.
Uno de los aspectos más relevantes del plano es que registra masías y otros elementos del territorio rubinense que actualmente han desaparecido o se encuentran en un estado muy deteriorado. Entre estos se incluyen los molinos de los Bessons, de la Noguera y de la Bastida, así como masías y casas solariegas como Can Barceló, Can Cabanyes, Can Tiraïres, Can Riquer Vell, Can Fatjó, Can Claverí o Can Casanovas. La mayoría de estos fueron víctimas de la gran expansión urbanística que experimentó Rubí a partir de finales de los años 60, poco después de la publicación de este valioso mapa.




