La situación, que ya se ha repetido en varias ocasiones, afecta especialmente a personas vulnerables que necesitan un transporte adaptado. Según el testimonio de Xavier Gros, su tía, de 91 años, tuvo que esperar más de siete horas una ambulancia para regresar a su domicilio después de ser dada de alta del Hospital Parc Taulí o del CAP de Sant Fèlix de Sabadell.
Durante estas prolongadas esperas, los pacientes, una vez dados de alta, son ubicados en salas apartadas donde no reciben ningún tipo de atención, ni alimentación, ni agua, ni supervisión médica. Esta falta de asistencia puede provocar ansiedad, malestar y un empeoramiento significativo de su estado de salud, tal como experimentó la familiar del denunciante.
“"Durante la espera, como los pacientes ya han sido dados de alta, permanecen en salas apartadas del hospital sin ningún tipo de atención. No reciben comida, ni agua, ni supervisión médica, y esto puede generar ansiedad, llantos y un empeoramiento evidente de su estado de salud."
El día de los hechos, Xavier Gros coincidió con otras dos familias que se encontraban en la misma situación, todas ellas con esperas superiores a las siete horas. Paradójicamente, en el exterior del hospital, se podían observar hasta seis ambulancias estacionadas, presumiblemente a la espera de servicios de emergencia.
El lector expresa su convicción de que estas largas demoras en el servicio de transporte en ambulancia son una problemática recurrente en muchos hospitales públicos y subraya la necesidad urgente de revisar la organización de este servicio para evitar que pacientes vulnerables tengan que pasar por situaciones tan precarias.




