La ataxia es un signo neurológico caracterizado por la alteración de la coordinación de los movimientos y del equilibrio. No se trata de una enfermedad en sí misma, sino la manifestación de diversas patologías que afectan principalmente al cerebelo y sus conexiones. Las personas afectadas pueden experimentar inestabilidad al caminar, falta de coordinación en las extremidades, así como alteraciones en el habla, la deglución o los movimientos oculares.
Las causas de la ataxia son variadas. Pueden ser adquiridas, relacionadas con ictus, ciertos fármacos o tóxicos, déficits nutricionales o enfermedades autoinmunitarias. También existen ataxias de origen hereditario. Según la Dra. Maria Cristina Lafuente, neuróloga del Parc Taulí, las ataxias hereditarias son un grupo heterogéneo, con inicios que van desde la infancia hasta la edad adulta.
El servicio de neurología del Parc Taulí realiza una evaluación neurológica completa ante la sospecha de ataxia, incluyendo estudios de marcha, equilibrio, coordinación, habla y movimientos oculares. Las pruebas complementarias, como el estudio genético en casos de ataxia hereditaria, son fundamentales para el diagnóstico preciso, gracias a los avances recientes en genética.
El tratamiento depende de la causa subyacente. Mientras algunas ataxias disponen de terapias específicas, las formas degenerativas a menudo no tienen cura curativa. Por ello, un abordaje multidisciplinar con especialistas en neurología, rehabilitación, fisioterapia y logopedia es clave para mantener la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.
Cada 25 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Ataxia, una jornada para visibilizar estas enfermedades, promover el diagnóstico precoz y fomentar la investigación.




