La presencia de Mossos en institutos genera debate y preocupación en la comunidad educativa

La decisión de introducir agentes de paisano en centros educativos, especialmente en Sabadell, ha sido recibida con críticas por la falta de consenso y el riesgo de estigmatización.

Imagen genérica de un pasillo de instituto vacío con taquillas.
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Imagen genérica de un pasillo de instituto vacío con taquillas.

La decisión de introducir agentes de los Mossos d'Esquadra en institutos de Catalunya, incluyendo un centro de Sabadell, ha provocado un fuerte rechazo por parte de la comunidad educativa, que cuestiona su utilidad y la falta de consenso en la medida.

La iniciativa, que implica la presencia de agentes de paisano y sin arma reglamentaria en algunos centros, ha sido calificada de irresponsable por diversos sectores. La principal crítica se centra en la falta de consulta previa con la comunidad educativa y en el hecho de que los centros escogidos para esta prueba piloto, según algunas voces, concentran mayoritariamente alumnos de origen árabe, lo que podría conllevar una estigmatización.
Esta medida llega en un momento de tensión con el profesorado, que recientemente ha protagonizado una huelga importante y reclama inversiones en educación desde hace décadas. Mientras que los Mossos han visto aumentado su sueldo, el profesorado ha recibido incrementos salariales mínimos, generando un sentimiento de indignación.

"La respuesta del Govern de la Generalitat, Mossos, estigma, señalamiento, eso sí, sin arma reglamentaria. Parece mentira y parece más un ataque a un sector que acaba de salir de una huelga muy importante, indignado por el despido de casi doscientas personas, entre integradores y educadores sociales."

un portavoz de la comunidad educativa
A pesar de reconocer la existencia de problemáticas de convivencia en algunos institutos y la necesidad de dotar a los docentes de más herramientas, la comunidad educativa considera que la presencia policial no es la solución. Argumentan que esta medida representa un fracaso de las políticas educativas y un camino peligroso, ya que criminaliza los centros y sus alumnos, y puede destruir el sentido educacional.
En lugar de reforzar el papel de los docentes, ampliar los equipos de psicólogos, educadores sociales, integradores o enfermeros, la decisión ha sido la de insertar la policía, una opción que, según los críticos, es más económica pero menos efectiva. Además, se destaca que la publicación, aunque indirecta, de los nombres de los centros implicados en la prueba piloto ha generado un daño irreparable, ya que los ha señalado públicamente.
La experiencia en otros países donde se ha implementado una medida similar ha demostrado ser un fracaso, incluso empeorando la convivencia. La comunidad educativa insiste en que las soluciones pasan por medidas de tipo social, como más personal, menos alumnos por aula y talleres de sensibilización, en lugar de la presencia policial.