Manuel Heredia deja la presidencia de la Asociación Gitana de Sabadell tras 40 años
El fundador de la entidad en Sabadell, a sus 77 años, cede el relevo a Laureano Amador, pero seguirá como mediador.
Por Pere Roca Soler
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Imagen genérica de un traspaso de liderazgo o un acuerdo entre generaciones.
Después de más de cuatro décadas al frente de la Asociación Gitana de Sabadell, Manuel Heredia, de 77 años, ha anunciado su retirada de la presidencia, cediendo el relevo a Laureano Amador, aunque continuará vinculado a la comunidad como mediador.
Manuel Heredia, figura clave en el activismo gitano en Sabadell, ha decidido dar un paso al lado después de 40 años liderando la Asociación Gitana de Sabadell. A pesar de su jubilación de la presidencia, ha asegurado que seguirá activo como mediador en conflictos familiares, una tarea que denomina «Patibale Manusa», aprovechando su reputación y experiencia dentro del pueblo gitano.
Originario de Loja (Granada), Heredia se estableció en Sabadell, concretamente en el barrio de Torre-romeu, donde comenzó su trayectoria laboral en una fábrica de persianas y como transportista. Posteriormente, trabajó para la Generalitat de Catalunya coordinando el Plan Integral del Pueblo Gitano, dedicando su vida a romper estigmas y luchar contra el desconocimiento.
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"El problema es el desconocimiento, porque nos juzgan. Hay vivienda y trabajo para todos, menos para los gitanos. La imagen que queda es que somos ladrones, y no es así. Me han llegado a parar en el tren, solo por mi color de piel."
Heredia también fue cofundador de la Unión Romaní de Barcelona y ha participado en eventos significativos, como el realojo de familias gitanas con el presidente Jordi Pujol y visitas al Parlamento Europeo en Bruselas. Lamenta que la cultura gitana, con su lengua propia y tradiciones como el flamenco, a menudo solo se destaca por los aspectos negativos.
Defensor de los valores gitanos, Manuel Heredia niega que su cultura sea machista, subrayando el papel fundamental de las mujeres en la gestión familiar. Su esposa, Maite, no es gitana, hecho que, a pesar de una desconfianza inicial, no ha supuesto ningún problema en su relación.
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"No pedimos privilegios, pedimos los mismos derechos. Somos gitanos, sí, pero también somos españoles, catalanes y sabadellenses. Queremos que se reconozca nuestro pueblo, nuestra bandera y la creación de un Estatuto Cultural vinculante para poder autogestionar nuestros proyectos."