Una imagen inédita de la Escuela Graduada de niñas de Sant Cugat antes del traslado de 1932

Una fotografía del curso 1929-1930 documenta las precarias condiciones de la educación pública en el Claustro del Monasterio.

Fotografía antigua de una niña con bata escolar sentada con un libro, en un entorno histórico.
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Fotografía antigua de una niña con bata escolar sentada con un libro, en un entorno histórico.

Una fotografía histórica de la Escuela Graduada de niñas de Sant Cugat del Vallès del curso 1929-1930 revela las duras condiciones de aprendizaje en el Claustro del Monasterio antes de su reubicación.

La imagen, que forma parte de un fondo documental, muestra a una alumna vestida con bata escolar y alpargatas, sentada con un libro, mirando directamente a la cámara. Esta instantánea inmortaliza el curso 1929-1930, justo antes de que la escuela se mudara a las nuevas instalaciones.
La escuela pública de Sant Cugat había funcionado desde el siglo XIX y había ocupado varios locales, siendo el Claustro del Monasterio uno de los más problemáticos. Los espacios eran descritos como húmedos, oscuros, con techos altos e inaccesibles, poca ventilación y muros sucios, dificultando la actividad docente.

cerca del cementerio y del matadero, aislado y lejos de la población

Las denuncias sobre las condiciones eran constantes. Ya en 1865, las maestras alertaban de la ubicación aislada y cercana a zonas insalubres. Más tarde, en 1907, un médico municipal advirtió sobre la grave falta de luz y de aire fresco en las aulas. A pesar de estas dificultades, el texto destaca que los niños jugaban entre columnas y capiteles del claustro.
El cambio definitivo llegó en 1932 con el traslado a los llamados “Col·legis Nous”, unas instalaciones modernas que fueron inauguradas por el entonces presidente de la Generalitat, Francesc Macià. La fotografía de 1929-1930 se conserva como un testimonio vivo de la educación en condiciones complejas a principios del siglo XX.