La Banda Cromática de Terrassa: vecinos jubilados enseñan música y crean lazos
Una iniciativa gratuita en el centro cívico de Can Boada fomenta el aprendizaje musical y la conexión social entre residentes, mayoritariamente jubilados.
Por Laura Cases Badia
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Imagen genérica de unas manos tocando una guitarra acústica.
La Banda Cromática, un proyecto gratuito con sede en el centro cívico de Can Boada en Terrassa, reúne a vecinos, mayoritariamente jubilados, que enseñan música a otros residentes, creando lazos sociales y fomentando el aprendizaje.
En un ambiente relajado, miembros como Alberto Ríos y Andrés Blanes, de 64 y 71 años respectivamente, exploran repertorios que van desde Bob Dylan hasta Atahualpa Yupanqui, pasando por temas de Robe Iniesta. A pesar de sus diversas preferencias musicales —Ríos es “más de rock and roll” y Blanes “más de flamenco”—, ambos comparten el objetivo de “generar vínculos” a través de la música.
La Banda Cromática, que comenzó hace casi cuatro años, congrega semanalmente a una veintena de personas. Los encuentros, que tienen lugar los lunes, martes, jueves y viernes de 18 a 20 horas, se organizan por niveles: los lunes y viernes son para iniciación, mientras que los martes y jueves están dedicados a niveles más avanzados. Esta estructura permite un aprendizaje serio pero sin presiones, adaptándose al ritmo de vida de los participantes.
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"Decidimos llamarnos Banda Cromática como forma de diferenciación. Uno de nosotros iba a la Escola Cromàtica y nos gustó el nombre. Sonaba bien, era neutral..."
Miguel Ángel Minguillón, uno de los impulsores del proyecto, aprendió a tocar la guitarra a los 66 años, cumpliendo un deseo de juventud. Tras jubilarse y recibir una guitarra como regalo, conoció a Juan Pérez, de 72 años, quien ya impartía clases. Juntos iniciaron esta aventura, donde el intercambio de conocimientos es fundamental. Minguillón, que ahora tiene 70 años, se dedica principalmente a enseñar los principios básicos a los principiantes, como la colocación de las manos y los acordes fundamentales.
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"Esta actividad es como una tercera juventud. Es muy positiva para ejercitar la mente, para el ámbito cognitivo. Te obliga a estudiar en casa, a repasar acordes y melodías."
Los participantes destacan los beneficios de la práctica musical para la mente y el bienestar general. Alberto Ríos, que lleva 20 años tocando la guitarra de forma autodidacta, subraya que la actividad es “como una tercera juventud” y una excelente manera de ejercitar la mente, alejándose de las pantallas y fomentando el estudio constante.